La calidad del café, calculada.
No estimada.
Factor de rendimiento, análisis físico y precio de compra en un solo flujo — desde la báscula hasta el registro inmutable del lote.
Sin sistema, la calidad se pierde entre el recibo y la venta
El factor de rendimiento determina cuánto paga y cuánto gana. Manejarlo mal no es un error menor.
El factor se calcula con tablas impresas que no siempre están actualizadas.
Un punto de error en el factor cambia el precio de toda la compra, y nadie lo detecta hasta la liquidación.
Pergamino húmedo y seco se mezclan en el mismo registro.
Al liquidar, el costo real por calidad se diluye porque el registro no distingue qué se recibió ni en qué estado.
El análisis de defectos vive en un cuaderno, separado del lote.
No hay trazabilidad entre la calidad registrada y el lote que se despacha semanas después.
Cada comercializadora tiene sus propias bandas, pero el software impone una sola fórmula.
Un estándar genérico no entiende que su «Superior» no es el «Superior» de otra comercializadora.
Del factor al precio final, en cinco pasos
El dato de calidad entra una sola vez y queda vinculado al lote para siempre. Usted decide qué tanto automatiza el sistema y de dónde sale cada cifra.
El contrato fija el factor objetivo
Cada producto entra con su factor objetivo según el contrato — por ejemplo 94.0. Es la referencia contra la que se evalúa el lote.
Se ingresa el factor de rendimiento
El operario registra el factor real del lote. El sistema lo ubica en la banda que su equipo configuró — «Superior», rango 85–90 — con el nombre y los rangos que su comercializadora maneja.
La banda ajusta el precio
Cada banda lleva un ajuste configurado (+5%). El sistema lo aplica sobre el precio base, anclado al precio del día o al del contrato — como usted decida.
Análisis físico contra sus límites
Humedad, pasilla, broca, grano pelado y los defectos que su comercializadora mida. Si un lote se sale de norma, lo sabe antes de aprobar el precio — no cuando ya lo pagó o cuando el comprador lo devuelve.
Marcar como evaluado
Al aprobar, el precio queda registrado, el lote pasa a inventario con su factor y se actualiza el saldo del proveedor. Todo trazado con usuario y hora.
Calidad trazable desde la báscula hasta el contrato
BeanFlux registra los atributos de calidad de cada lote al momento del recibo y los arrastra automáticamente a lo largo de toda la operación.
Bandas de calidad propias
Defina cada banda con el nombre, el rango de factor y el ajuste de precio que usa su comercializadora. El sistema no impone ningún estándar previo — ni siquiera cómo las llama.
Ajuste automático u opcional
Configure las bandas para que el sistema aplique el ajuste de precio según el factor, o déjelo en manos del operario al hacer el QC. Las dos formas conviven.
Precio anclado al día o al contrato
El precio base puede anclarse al precio del mercado del día o al del contrato. El operario ve de dónde sale cada cifra, y al evaluar el precio queda registrado.
Límites de defectos configurables
Humedad, pasilla, broca, grano pelado y los defectos que su comercializadora mida — cada uno con su límite. El sistema avisa cuando un lote excede, antes de aprobar.
Vea cómo su factor se convierte en precio
Le mostramos cómo BeanFlux registra calidad, aplica sus bandas y bloquea el precio de compra en una demo de 20 minutos.
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